Julianín, el hijo del maquinista

Hablar del amigo Julián González Prieto, necesariamente es hablar de un viejo tren que aún vive en la memoria de algunos románticos de nuestra Tierra de Campos. El hijo del señor Julián, aquel hospiciano que con 17 años comenzó a trabajar para la Sociedad Española de Ferrocarriles Secundarios en las obras de acondicionamiento de la vía férrea poniendo traviesas. Luego, sería uno de sus primeros fogoneros, maquinista y conductor de automotor.

El señor Julián como fogonero de la locomotora número 3. Foto: Julián González.

El Tren Burra

Ya desde finales del siglo XIX, Tierra de Campos clamaba por un tren que trajera tráfico para sus pueblos y pan para sus obreros en el invierno, ventajas necesarias para esta llanura cerealista. Una comarca poblada, rica en cereales y productos de todas clases, como: lana, legumbres, harinas, pieles, cecinas, palominos, cera, miel, quesos, ciruelas y verduras de las huertas palentinas. Había pues condiciones para un tráfico importante que requería un medio de transporte moderno para dar salida a estos ricos productos.
Por empeño de D. Pedro Romero, alcalde de Palencia, en 1878, se hicieron estudios de un tranvía por tracción animal, a la par que un ferrocarril económico de Palencia a Rioseco, proyectos que fueron relegados al olvido. La concesión a la compañía Ferrocarriles del Noroeste, que estaba interesada, quedó anulada tras declararse en quiebra.
De nuevo, en 1900, un fabricante de curtidos de Villarramiel, D. Juan Sánchez Tejerina, alza la voz por el aislamiento y discriminación que sufre esta zona, y que se estudie con urgencia y detenimiento la conveniencia de construir un ferrocarril de vía estrecha entre Palencia y Villalón que favorezca la salida al mundo la fabricación de curtidos en aquel pueblo y la venida de casca1 Corteza de ciertos arboles, que se usaba para curtir las pieles y teñir. y grasa necesarios para su proceso de acabado. Es incalculable el beneficio que Villarramiel recibiría con el ferrocarril y supondría salir del aislamiento agrícola, comercial e industrial en que vive2El Eco de Comercio consigna una serie de datos facilitados por Juan Sánchez Tejerina, sobre la industria de los curtidos en un pueblo como Villarramiel que no cuenta con más de mil vecinos, de los que 120 o 130 son pequeños fabricantes, pero que en conjunto sostienen una población obrera de 600 operarios sin contar con que estos obreros hacen por término medio jornada y cuarto diaria, lo que representa un efectivo de 150 obreros más. La fabricación puede calcularse en 20.000 pieles mensuales, que dan a la carretera de Palencia a Villarramiel un movimiento de 240.000 pieles al año. Otra mercancía de gran consumo es la casca o corteza de árboles y vegetales, para el tinte, con 720.000 kilos y otros 300.000 kilos de grasa necesarios para la fabricación por el artes y productos elaborados contribuyendo a sacarla de su secular aislamiento. El Diario Palentino, 24 noviembre 1900..
Igualmente lo demandan desde Castromocho y otros pueblos por la persistencia de lluvias en la primera década del siglo XX. Se hacía imposible el tránsito por caminos vecinales y carreteras totalmente embarrados e intransitables. El ferrocarril facilitaría y aseguraría permanentemente el traslado de personas y cambio de productos, con economía, comodidad y rapidez.

Inauguración de las obras del ferrocarril por el Obispo de Palencia (28/3/1910).

Aunque se estudia la posibilidad y comienza a negociar la línea, de nuevo el gobierno incumple la promesa con esta zona campesina.

Finalmente, en octubre de 1909, gracias a las gestiones de don Abilio Calderón3Abilio Calderón era diputado y líder del partido conservador., sin cuyo concurso no se habría hecho, se realiza subasta de la concesión, que fue adjudicada a la Sociedad Española de Ferrocarriles Secundarios4Esta compañía se fundó en París en 1909 impulsada por varios bancos franceses y españoles con el objetivo de establecer una tupida malla de ferrocarriles de vía estrecha para explotar la riqueza cerealista de Tierra de Campos que facilitase el transporte de sus productos hasta algunas estaciones de vías férreas principales, y lograr así́ su distribución por gran parte de España. Para llevar a cabo sus propósitos la compañía adquirió́ las concesiones de las líneas de Medina de Rioseco a Villada, de Villalón a Palencia, de Medina de Rioseco a Palanquines y de Villanueva del Campo a Benavente. Fuente: Trenes y Tiempos. Un paseo histórico…Ángel Rivera.. La longitud de la línea sería de 45 kilómetros, con estaciones en Palencia519.000 habitantes (INE)., Villamartín6400 habitantes (INE)., Mazariegos7480 habitantes (INE), Baquerín8325 habitantes (INE)., Castromocho91100 habitantes (INE)., Villarramiel103400 habitantes (INE)., Villafrades11581 habitantes (INE). Está estación estaba compartida con Gatón de Campos que tenía 428 habitantes (INE). y Villalón123186 habitantes (INE)..

El Dia de Palencia

Se expropiaron casi 2000 fincas y solamente hubo necesidad de hacer dos expedientes de expropiación forzosa. Las demás fueron voluntarias, encargándose de ello el alcalde de Villada don Florencio Alonso.

Se iniciaron las obras el 28 de marzo de 1910, siendo necesario realizar tres puentes metálicos, varios de cemento armado, pontones, alcantarillas, etc., con una extraordinaria rapidez. El coste de cada kilometro salió a 126.263 pesetas.

Durante las obras hubo algunos altercados entre obreros y vecinos, como el sucedido en Castromocho, en que resultó muerto el joven Esteban Castañeda en las inmediaciones del Puente Viejo por disparos del capataz de las obras Manuel Alcalde por disputas en las mediciones para la construcción de una rampa. En el pueblo se produjo enorme indignación siendo preciso que la Guardia Civil contuviera a los vecinos amotinados que querían linchar al capataz, detenido en los calabozos del pueblo. Como la efervescencia no se logró calmar, tuvo que acudir el gobernador civil, Francisco García del Valle, y la benemérita de los pueblos cercanos13El Norte de Castilla, 27 de abril de 1912.

También coincidieron las obras con elecciones que suscitaron continuas disputas entre Santiago Alba, ministro de Instrucción Pública y electo por el partido de Villalón con Abilio Calderón, diputado por Palencia, que originaron fricciones entre provincias sin motivo, solo por ideales políticos.

Inauguración del ferrocarril. Estación de Villalón. Foto: Alonso (Mundo Gráfico).

El día 1 de julio de 1912 el rey Alfonso XIII inauguraba la línea. En todos los pueblos presentaban sus estaciones engalanadas con arcos y enramadas y abarrotadas de hombres, mujeres y niños que con banderitas querían mostrar su agradecimiento al Rey por el nuevo ferrocarril. En Villalón, donde había un buen contingente de vallisoletanos y de todos los pueblos del partido, se levantaron cinco bonitos arcos y una compañía de infantería de Isabel II con su banda y música, hizo los honores a su majestad.

Inauguración del ferrocarril. Estación de Castromocho. Foto: Diario Palentino.

En octubre de ese mismo año también se inauguró la de Medina de Rioseco a Villada, una línea que en la estación de Villalón empalmaba con la anterior a Palencia, que completó la red secundaria de la zona, ambos proyectos diseñados por el ilustre ingeniero Manuel Bellido.

En 1914 se enlazaron las dos estaciones de Rioseco lo que supuso un mayor tráfico y alivio para el mantenimiento de la propia vía al poder traer piedra del apeadero de Coruñeses para localidades asentadas en pleno riñón de Campos, cómo Villarramiel, Villafrades y Villalón para mejora del trazado14Pagado a Lesmes de la Fuente, vecino de Coruñeses por ocho metros de piedra. Archivo Municipal de Villafrades. Año 1928.. Además, se transportaba a la vez para el firme de la carretera de Castrogonzalo y empedrado de las calles.

El ferrocarril en sus primeros años sería una obra de progreso y traería importantes beneficios a los pueblos por donde transita especialmente a los que tienen actividad agrícola e industrial como Castromocho, Villarramiel y Villalón que habían perdido población en esos años del inicio de siglo15Villalón pasó de tener 3734 habitantes en 1900 a 2530 en 1912 según César Gusano (El Diario Palentino 1 de julio de 1912), cifra muy baja según los datos del INE que da la cifra aproximada de 3.300 en 1910. Castromocho, ya había perdido la dedicación a las pieles al pelo, curtidos y la industria textil de los muchos telares de estameña basta que señala Madoz.. En Villafrades, facilitará la exportación de quesos de sus compañías que comercializaban la fabricación de la zona y ganados mular y vacuno. El trafico es bastante intenso con tres servicios diarios excepto los domingos que hay uno.

Inauguración. Fotos: Alonso. (Mundo Gráfico).

La Hormiga de Oro (Fotos: Santos)

A pesar de ser una línea férrea muy familiar, además del correo, se podían transportar mercancías de toda clase, incluso voluminosas, como: tejas, baldosas, cereales, harinas, abonos, ganados, quesos, piedra de sillería, curtidos, carruajes, y géneros de todo tipo como pescados y demás comestibles. Realizó, sin ninguna duda, un valioso servicio a las poblaciones.

Aunque todo se presentaba de color de rosa, la realidad fue otra bien distinta. El Secundario no tuvo el éxito ni la viabilidad que sus promotores habían soñado y pronto empezaron las dificultades. Hay cierto desencanto al conocer las tarifas (casi el doble más caras que la línea Valladolid-Rioseco). Desde Villarramiel reclamaban una protección especial estableciendo unas tarifas para el transporte de sus cueros y cascas más reducidas, pues si no se verían obligados a transportarlas en carros como hasta ahora, con la ventaja de poder entregarlos en el punto de destino.

Se suman a esto, las dificultades económicas de la compañía, que, sin hacer ninguna inversión de mejora, se vio obligada al cierre de algunos puntos de facturación, aunque mantuviera la estación de viajeros. En el caso de Villafrades las compañías de queseros se habían unido y facturaban por carretera las partidas de queso a Madrid en dos camiones semanales, lo que hará deficitaria su estación16El 12 de noviembre de 1941, la Compañía del F. C. de Castilla y Española de F. C. Secundarios comunica al Ayuntamiento de Villafrades la suspensión de las facturaciones en la estación y la conversión en apartadero: “Tengo el honor de acusar recibo al atento escrito de la Comisión Gestora Provincial de su digna presidencia, fecha 12 del mes actual, número 4953, relacionado con la conversión en Apartadero de nuestra estación de Villafrades de Campos, de la línea de Palencia a Villalón, para informar que, en efecto esta compañía, acogiéndose a lo legislado sobre la materia a justificado ante la autoridad Ferroviaria de que dependemos lo antieconómico que resultaba para su explotación el mantenimiento de dicha estación, como receptora y expedidora de mercancías, aportando para ello que durante los diez últimos años (1931 a 1940) han presentado unos productos anuales de 3.527, 89 pesetas, lo cual da un promedio diario de 6,92, por demás insuficiente para costear el gasto que aquella estación supone. Por otra parte los usuarios de la repetida estación, solo han hecho de la misma, en idéntico periodo de tiempo, facturando un promedio de 419 kilos diarios, en su mayor parte queso, y solo en épocas determinadas, que como en general son los pueblos limítrofes equidistantes de Villalón y Villarramiel, ha entendido la superioridad pueden acudir a estos puntos, sin gran quebranto, evitándonos el mantenimiento de un agente en Villafrades, que la mayor parte del día está inactivo, y el que además había de relevarse periódicamente para cumplimentar la legislación vigente en materia de descansos retribuidos, vacaciones anuales, etc., etc. con el consiguiente gasto, que lleva consigo el desplazamiento de esta clase de personal. Desde luego por lo que respecta a viajeros se han tomado las determinaciones para que quede servida la mencionada localidad, en igual forma a como si existiera estación abierta al público. Por las razones expuestas, lamenta esta Dirección no poder proponer a la Superioridad vuelva de su acuerdo, a menos que el pueblo interesado, y en su nombre un Organismo oficial del mismo, se comprometiese, mediante contrato con esta Compañía, a indemnizarla de los gastos que el mantenimiento de tal estación supone, y que habría de cifrar exactamente, con la aprobación consiguiente del Ministerio de Obras Públicas” Fuente: Archivo Municipal de Villafrades..

Entrada del tren en la estación de Villalón. Revista de la Federación. Año 1953.

Según algunos investigadores, la mejor época del Secundario fueron los tiempos de posguerra, justo el periodo histórico donde focaliza su obra el historiador Julián González Prieto, “El Tren Burra y Buenseñor”. En esa etapa de penurias de los años cuarenta, el Tren Burra fue un buen socio y aliado de los estraperlistas que introducían clandestinamente sus mercancías y arrojaban a gentes que, aparentando ser labradores, recogían y escondían entre gavillas y morenas.

El Burra, agudiza su recorrido de decadencia con las mejoras de la red de carreteras y los nuevos medios de locomoción. En los años sesenta, la situación se hizo inviable para la compañía y sus líneas pasaron a ser explotadas por el Estado en marzo de 1965, quien no se planteó ninguna inversión para la mejora del servicio, decidiendo el cierre de todas las líneas de Secundarios el 11 de julio de 1969. En sus últimos días se ruedan algunas películas del Oeste en el tramo entre Villamartín y Mazariegos.

Inauguración del ferrocarril. Estación de Villarramiel. Foto: Fidel De La Lama.

Este pequeño tren, renqueante, lento, envuelto en humo y cargado de vida e ilusiones, que transitaba por Tierra de Campos, ya es historia de un pasado que nos presentaron como la panacea para esta Tierra de Campos. Esta tierra es hoy máximo exponente de esa España Vacía. En 1999 la asociación Destino Campos presenta un proyecto de conversión en Vía Verde, potenciando los pueblos de la antigua línea Palencia-Villalón, rehabilitando las nueve estaciones, que no se termina de finalizar al no haberse ejecutado ni un solo metro de la provincia vallisoletana. Como ocurrió durante su fundación de nuevo afloran las diferencias entre provincias sin fundamento alguno.

Foto: Jeremy Wiseman

El pueblín

Las eras de Villafrades con la estación al fondo. Archivo R.G.P.

Aunque Julianín es palentino de nacencia, su infancia fue por mitad palentina y terracampina en Villafrades, su pueblín, como él gusta decir, donde aún es conocido por sus mayores como “Juli, el hijo de Inés, la de Andrea, y Julián el maquinista”, y pasaba gran parte de sus veranos jugando con sus primas y dándole al balón en la Punta de la Vega.

Después de leer su conmovedor y exitoso libro “El Tren Burra y Buenseñor” donde refleja entrañablemente sus vivencias infantiles, del trenín y el pueblo, en el que describe de una manera sencilla tradiciones, costumbres y modos de vivir de nuestros paisanos de Villafrades en esos años de su infancia, me propuse esta discreta entrada plasmando de una forma breve algunos datos del ferrocarril y su pueblín.

Foto: Diario Palentino

La inauguración del ferrocarril se celebró en esta villa con gran entusiasmo, y gentes venidas de los cercanos pueblos vecinos de Herrín y Gatón para ver el paso del rey. El tren llegó a las tres menos nueve minutos. En uno de los arcos levantados en dicha estación, se leía: “A su majestad el rey, agradecidos”. Al entrar el tren en agujas se dispararon muchos cohetes y el pueblo dio entusiastas vivas al monarca y este saludó afectuosamente al alcalde Narciso Alonso, jefe de estación Silvano García, y otras autoridades y vecindario.

Ya días antes, el 26 de junio, se celebró un banquete en un hotel de Palencia con que la sociedad constructora, Ribera y C.ª, obsequió a sus empleados, a los jefes de la explotación y a las autoridades y representaciones de Palencia. Momentos después fueron invitados los comensales a recorrer el nuevo trayecto hasta Villalón. En la estación de Villafrades y sus andenes se hallaba congregado casi todo el pueblo. Breves momentos se detuvo el tren y se intercambiaron frases elogiosas entre los vecinos y las autoridades que hacían el viaje. Pronto se hicieron célebres estas coplillas que cantaba el pueblo:

Dicen que Villafrades

es un segundo Madrid

¿Quién ha visto en Villafrades

correr el ferrocarril?

Tenemos ferrocarril

Con maquinismo moderno

La máquina marcha sola

Y queda atrás los viajeros17Esta coplilla se hizo famosa porque en los inicios de la línea al subir la cuesta de la Asomadilla en dirección a Villarramiel, más de una vez los viajeros tuvieron que apearse para ayudar a remontarla. La anécdota parece que se dio en un homenaje que se le hizo poco después de la inauguración de la línea en Villalón al diputado palentino Abilio Calderón durante el viaje de regreso, con un tren que transportaba a las muchas autoridades que acudieron al acto..

Esos primeros años de los albores del siglo XX serán sin ninguna duda los más brillantes de la vida económica y social de Villafrades en su historia. Coinciden tres acontecimientos importantes, como son: el encauzamiento del río Sequillo que pretendía controlar los persistentes desbordamientos en 1910; la llegada del ferrocarril en 1912; y la fundación del Sindicato que traerá consigo la llegada de la luz eléctrica y el fin de la usura que ahogaba a los labradores en 1916.

El tren saliendo de la estación de Villafrades con dirección a Villarramiel.

Foto: Jeremy Wiseman

La llegada del Tren Burra fue de suma utilidad para la población y crea expectativas de futuro para queseros y arrieros. Los tratantes dedicados a la compra-venta de quesos empezaron a multiplicarse comercializando todo el queso de la zona. Fueron realmente los queseros de Villafrades los que dieron fama al queso de Villalón en toda la geografía nacional, aunque nunca se les ha reconocido. En 1956, cuando ya había comenzado la modernización agraria y se despuebla esta zona como nunca antes había ocurrido, aún continúan gran número de compañías de queseros como consta en los archivos municipales18Los grupos o clanes familiares que se dedican al queso son: Tomás Alonso Escobar, Manuel Alonso Pastor, Bernardo Alonso Ramos, José Gordaliza Madrigal, Cesar Gordaliza Rodríguez, Floriano Gordaliza de la Rosa, Esteban Pastor Pastor, Obdulio Pastor de la Rosa, Dionisio Ramos Alonso, Simeón Rodríguez Alonso, Cesáreo Sánchez Ramos, Teodoro Pastor Rodríguez y Arcadio Pastor Alonso..

 

Teodoro y Narciso, queseros de Villafrades, comprando una partida de queso en el mercado de Villalón. Foto: Diego Romero 1957.

Hasta entonces la principal industria de la villa había sido la fabricación de calceta y prendas de lana y solo seis o siete personas se dedicaban al queso, salvo algún que otro tratante de muletas y caballerías. Los demás al pastoreo o la labranza.

En Villafrades había una cartería con obligación de recoger y entregar en su estación férrea y servir a Gatón de Campos, por lo que recibía el cartero 365 pesetas.

Posteriormente llegaría un moderno automotor que desempeñó una función muy distinta, pues había comenzado su declive la Cooperativa Comarcal y la facturación para el tránsito de harina y cereal escaseaban por la aparición de modernos medios de transporte.

El cartero Celestino Ramos recogiendo el correo de Villafrades y Gatón. Archivo R.G.P.

En los últimos años de vida (marzo de 1968) un fotógrafo inglés tomó las mejores imágenes conservadas del paso del tren por Villafrades. Desde la casilla situada en la carretera de Gatón, Jeremy Wiseman nos deja el mejor testimonio con la impresionante colección de fotografías que tomó de Villafrades y alrededores un día de nieve en los últimos años de vida del tren. El Burra era un tren básicamente campesino que tenía un encanto muy particular para Wiseman. Lástima que solo le interesaran las máquinas y no las construcciones19Jeremy Wiseman realizó múltiples viajes por España entre los años cincuenta y sesenta guiados por su pasión por el ferrocarril..

Ahora dejemos que sea la pluma de don Julián González, ese maestro de escuela, hoy jubilado y escritor, que nos sorprende con ese lenguaje rural en sus narrativas, quien nos transporte a ese Villafrades del Tren Burra, para hacer memoria de su vida, costumbres, hablares y valores, muchos de ellos perdidos para desgracia cultural.

Que nos haga un retrato sencillo, intenso y evocador y nos hable de la chufla del alguacil Domiciano, de Juan el ojizarzo, y su buen amigo el chaparrete Urbano, o el chivorra y espindargo Teodorón, usando el léxico típico del vocabulario de nuestro pueblo con sus modismos y “atopaos”, palabras no habituales hoy, aunque ya documentado por el poeta local Maximino Rodríguez hace más de un siglo, quien por entonces se lamentaba del deterioro del lenguaje local que existía y dice ser un poco extranjero porque el «dijon» y «marchaisos» y «quitaibos» y «poneisos» son modismos muy corrientes.

“Quise abarcar el paisaje y contemplar por onde mi querido Tren Burra atravesaba lo que antaño era camino de Villalón, con su desaparecida casilla, y observé a lo lejos a Villafrades, mi pueblin materno, con sus humeros empenechados por vital humo, cargado de poisas. Noté el olor a historia del tablón húmedo, de recién arada tierra, e hice memoria de momentos de mi infancia por esos lugares y de las gentes que tanto quería y me querían. (…) Llegado al pueblo, sin apearme, decidí pasear por sus calles, donde tanto anduve, antes atolladas y ahora asfaltadas. Contemplé sus casas trullas y la fuente en que bebíamos, en su caño, a chinguete o almuenza y hasta mí llegó el olor inconfundible a paja aburada al enrojar la lumbre de algún fogón o la hornacha de alguna trébede. (…) Aunque sus cuarterones estén trancaos, parece que Villafrades aún vive. (…) Algunos de sus lugares no son como antaño y otros tienen las casas abocinadas y hay ruinas de tapiales y adobes rotos, tras la mal recordada riada de los 60, cuando se cegaron los rigueros y aquello sí que parecía un mar”20Julián González Prieto. Añoranzas..

Evocadora es también la descripción que hace del tío Marceliano, un pastor que tenía muy metido en conserva la tradición de las cosas que en el pueblo quedaban. Era uno de esos rabadanes que predecían como nadie las cabañuelas y preparaba unas suculentas ensaladas a base de cardillos y aberbachas o de ahijones y acederas que hacían furor entre los socios del Mercantil, quienes acudían prestos a comerlas, junto con los famosos requesones en casa del tío Melgo.

“…sí que era él, sentado, comiendo algo de su hatillo, con la bota de vino a su lado. Allí́ estaba como siempre, con su zurrón, sus chátaras, la marmota con la espina clavada para ahuyentar las tormentas, ¡cosas de pastores!, los leguis de piel de cordero en las piernas, la zamarra y la manta de Palencia a cuadros, terciada al hombro, sobre su pecho. Y su cayada. (…) También sé, porque los he visto oreándose al sol, que debajo de su ropa lleva los marianos, unos calzoncillos de tela gorda, de cuerpo entero y pata larga, para aguantar mejor el frío”21Julián González Prieto. El Tren Burra..

Cómo diría don Godofredo Garabito: ¡Cuánto disfrutaría Miguel Delibes si pudiera leer esto!  

Foto: Jeremy Wiseman

Semblanza de Julián González Prieto

Nació prematuramente en Palencia, en 1938, por el susto que recibió su querida madre Inés, tras un bombazo cerca de su domicilio.

Su infancia fue palentina y terracampina, como hemos apuntado antes, iniciándose en las primeras letras en las viejas escuelas de la calle San Juan y el bachillerato en el instituto Jorge Manrique, donde se inició en su corta etapa de futbolista que tuvo que abandonar por una lesión.

Su adolescencia la pasó muy unida a Fray Escoba y a sus estudios de Magisterio.

Él se define como palentino de nacencia y leonés de docencia, por llevar allí 48 años, cuando vino “desde Santurce a León” para casarse con una leonesa de pura cepa, Milagros, a quien había conocido en una boda, a la que ninguno de ellos estaba invitado. Da que pensar.

Después de Santurce, su quehacer profesional fue en León, primero en Bercianos del Páramo, después en Santa María del Páramo. En ese tiempo, cuando ya rondaba los cuarenta, se licenció en Filosofía y Ciencias de la Educación en la UNED, superando antes las pruebas de acceso a la Universidad para mayores de 25 años.

Finalmente ejerció en León, capital, en los Colegios de La Palomera y Anejas de La Normal, donde se jubiló hace 23 años. Le presta ser conocido, sobre todo, como maestro de escuela.

Siempre inquieto, profesional y culturalmente, comenzó a sorprendernos cuando, enamorado de la cultura leonesa e investigando profundamente en su historia, sobre todo en la más antigua, ha redescubierto todo lo que tiene plasmado en sus libros.

Así fue con la figura de San Froilán, en su cautivadora novela “Pai Frolanus, Buscador de Dios”. Y hemos sabido de Lancia y sus avatares históricos por su otra novela “Lancia, pesadilla augusta”.

Pero, sobre todo, Julián es un apasionado del hecho jacobeo, a cuyo estudio le ha dedicado profundas investigaciones, que dieron lugar al descubrimiento del más antiguo Camino de peregrinación europeo a Santiago, el “Vexu Kamin, el Viejo Camino a Santiago”.

Sus estudios jacobeos también los tiene reflejados en “Buscando el Vexu Kamin” y en la versión, corregida y muy aumentada, de su primogénito Vexu Kamin, titulada “Olvidados Viejos Caminos Jacobeos”, y en el relato de su peregrinación a Santiago, bajo el título “Un flautista en mi Camino”, que fue galardonado con uno de los Premios Internacionales Pentafinium. Estas dos últimas obras aún están inéditas.

Su última novela publicada ha sido “San Isidoro, de Sevilla a León”, donde relata los avatares de la traída, a León, de los restos del gran santo hispalense, haciendo mención en ella a nuestro Grixasalbas.

Seguro que seguirá sorprendiéndonos porque tiene escrita una extensa y espectacular novela dedicada al pueblo vadiniense, titulada “Vadinia, las raíces”, sobre las guerras de Augusto contra los cántabros y astures. Y “El Renacedor por amor al arte”, biografía de un gran amigo, genio de las maquetas. También una nueva versión de su conmovedor “Pai Frolanus”.

Por último, tras el feliz reencuentro con su patria chica, publica asiduamente en el blog Curiosón (Cuaderno de Froilán de Lózar) una serie de artículos bajo el título “De vuelta a casa”, dedicados a su adolescencia palentina (https://www.curioson.es/2000/01/cuaderno-de-froilan-de-lozar.html).

ENTREVISTA A JULIÁN GONZÁLEZ EN LEÓN NOTICIAS:

PUBLICACIONES:

El Tren Burra y Buenseñor (Zamora 2010)

San Isidoro de Sevilla a León (León 2021)

Vexu Kamin (León 2016)

Buscando el Vexu Kamin a Santiago (León 2016)

Lancia, pesadilla augusta (León 2008)

Pai Frolanus (Zamora 2006)

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