Los palomares: un símbolo de Tierra de Campos

De los muchos palomares que hace un siglo había en nuestra región, muy pocos quedan en pie. La realidad es que su desaparición se ha propiciado entre otras causas por la despoblación, el desinterés por parte de los propietarios al dejar de servir como recurso económico, los cambios en los hábitos alimentarios, la obstaculización de las tareas del campo o la falta de atención por parte de las administraciones a la hora de velar por este elemento patrimonial. Con gran valor paisajístico en la Tierra de Campos, el palomar es santo y seña de la rica y extraordinaria arquitectura del adobe.

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Villafrades de Campos
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Vega de Ruiponce
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Aguilar de Campos

Los Palomares de la Provincia de Valladolid (Diputación de Valladolid, 1997)

Típicas construcciones, cuyos muros fueron hechos de materiales que proporcionaba el terreno de la recia tierra arcillosa y áspera de Tierra de Campos. Deslumbraban cuando aparecían en el horizonte de aquellos viajeros aventureros que circulaban por estas arterias castellanas. Ahora, que se ve cierto interés por algunas asociaciones en salvar los palomares, parece un buen momento para poner en valor estas humildes construcciones de barro, y apostar firmemente por su conservación. Elementos arquitectónicos como hórreos, pallozas, cabañas, cruceros, ermitas, molinos, batanes, etc. son protegidos en otras comarcas sensibilizadas con estos bienes y quizá con menor patrimonio al de Tierra de Campos.

Un poco de historia

Hay quien asocia estas construcciones con los palumbares o columbarium romanos, pero las distintas hipótesis existentes entre historiadores y los muchos estudiosos sobre su origen, nos hacen obviar conjeturas anteriores a las documentales depositadas en los Archivos de Simancas y Real Chancillería que conservan gran número de legajos alusivos a los palomares, sus derechos y legislación.

Por lo escrito, parece que, durante el Medievo, la posesión de un palomar, o “derecho de palomar”, era un privilegio que solo facultaba tenerlos a comunidades religiosas, ciertos señores, y aquellas personas que tenían en propiedad veinticinco fanegas castellanas de tierra laborable, situadas en sus inmediaciones. Uno de los documentos más interesantes es la Ley y Ordenanza para la protección de palomares hecha por Enrique IV en 1465 donde se prohíbe cazar palomas en una legua alrededor del palomar1Archivo General Simancas, Registro del sello, legajos 148809,104..

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Conjunto de palomares de Guaza

No parece que la citada ley fuese muy respetada, pues poco después, en 1483, D. Gonzalo Bernaldo, descendiente de la nobleza asturiana, reclama a las justicias del Concejo para que le protejan sus huertas y un palomar que posee en los suburbios de León2Archivo General Simancas, Registro del sello, legajos 148311,176.. En 1487, el escribano de Cámara, Fernando de Cisneros, tiene un palomar en Paredes, y pide justicia porque: “algunos vecinos de ella y de otras partes hacen en algunos corrales de la dicha villa y fuera, en el campo, a donde las palomas se van a brebar, cebadíos y en otras partes las armas con redes y lazos, por manera que le despueblan el dicho palomar”. También en el año 1490 dos documentos firmados por los Reyes Católicos, ordenan a las justicias y jueces de las villas de Frechilla, Paredes, Astudillo, Mazuecos y Palencia para que persigan y castiguen a los furtivos que abusen de los palomares.

Los derechos de propiedad también son motivo de frecuentes litigios. En 1499 Juan de Espinosa, vecino de Valladolid, envía comisionado al bachiller Pedro de Barragán para que vaya a Rioseco y se informe sobre la destrucción de un palomar que es de su propiedad y fue derribado por orden de D. Alonso Enríquez, siendo, este último, condenado a su reconstrucción un año después3Archivo General Simancas, Registro del sello, legajos 149909, 264 y 150001,287.. Los benedictinos de Sahagún, reclaman en 1597, a Gabriel de Guzmán la devolución de un molino, huertas, tierras y un palomar del foro que este hizo con el padre de dicho Gabriel4Archivo Real Chancillería, Ejecutorias, caja 1842,26. En 1527 litigan por la propiedad de un palomar el convento de Santa Clara de Tordehumos con Hernán Martín, vecino de Morales de Campos5Archivo Real Chancillería, Ejecutorias, caja 403,70 y Pleitos Civiles, caja 2661,3.. En fin, son muchos los testimonios de su existencia desde el siglo XV que prueban las fuentes documentales, aunque ya aparezcan bastante antes en algunos fueros del siglo XII6En 1501, Nicolás Clemente mantiene pleito con Juan González, calderero y vecino de Güaza sobre posesión de una huerta y palomar (Archivo Real Chancillería, Ejecutorias, caja 157,9). En 1519 Hernán Pérez de Carbajo con Hernán González, vecinos de Villada, sobre la posesión de un palomar (Archivo Real Chancillería, Ejecutorias, caja 336,14). En 1590 Bernardino de Santoyo, vecino de Villada, con Francisco Gil, herrador, de la misma vecindad, sobre devolución, al primero de una huerta, viña y palomar que tenía empeñadas por una deuda pendiente con el canónigo Antonio Gutiérrez, y que fueron vendidas por este último a dicho herrador (Archivo Real Chancillería, Ejecutorias, caja 1674,53). En 1623 Andrés Martínez Xirón, viudo de Juana Blanca y administrador de los bienes de sus hijos, con Francisco Xirón y María Gutierrez, su mujer, vecinos de Capillas, sobre la devolución de unas casas y un palomar (Archivo Real Chancillería, Ejecutorias, caja 2355,32)..

A mediados del siglo XVIII, la mayoría de los propietarios seguían siendo grandes señores entre los que no faltaban los clérigos y escribanos. En las respuestas generales podemos ver como en Villafrades los propietarios de los tres palomares existentes son el cura, los monjes del priorato y el poseedor del Mayorazgo de los Villagómez, D. Luis Diguja. En Villerías y Tamariz, de los tres palomares existentes uno pertenece al cura y otro al beneficiado local. En Herrín varios propietarios son los Giraldos; en Guaza la Fábrica de la iglesia y familia Castro; o en Villamartín, los Ovejero.

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Palomares de Frechilla. Apuntes Palentinos. Francisco Herreros Estébanez.

Después de la revolución francesa, con la abolición de los señoríos y regulación de la propiedad, según decreto de 1811, que abolió los privilegios privativos con el mismo origen que el señorío, como los derechos de caza y pesca, aguas, derechos de palomar, etc. quedaron libres al uso de los pueblos y a las reglas municipales establecidas en cada concejo. Los palomares tuvieron mucho auge y aumentaron de una manera espectacular convirtiéndose en una actividad complemento para algunos agricultores por los excrementos o palomina para el abonado de sus campos. Surgen nuevos palomares en las afueras del pueblo a prudencial distancia para proteger a las aves de los desmanes de merodeadores y cazadores furtivos. Situados preferentemente al lado de un curso de agua y la puerta orientada al sur.

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Palomares del pago de Las Sernas (Villafrades). Autor: A. Cuesta.

Muy interesante resulta un contrato, existente en el archivo municipal de Villafrades para la construcción de dos palomares en el pago de las Sernas, junto al río Sequillo, por un maestro alarife de Villacid en 1880:

“…En la villa de Villafrades a veinticuatro de diciembre de mil ochocientos ochenta. Yo, Francisco Martínez Boda, vecino de Villacid, albañil, casado, de cincuenta y seis años de edad digo: Que tengo contratada la construcción de dos palomares, uno para Sandalio Ramos y otro para Isidoro Alonso vecinos de Villafrades en dos tierras propias de éstos al pago de las Sernas bajo las siguientes condiciones.

PRIMERA.- Que el Francisco tiene que hacer de su cuenta todas las obras precisas en los dos palomares desde la preparación de la tierra, tapiería, nidos, cubierta, guarniciones, poner puertas, aventaderos, coser las aberturas de los tapiales si lo precisan en fin todo cuan sea necesario hasta dejarles completamente condicionados.

SEGUNDA.- Las dimensiones de los palomares de altura, anchura espesor de paredes, distancia entre sí, guarniciones, nidos, alares, aventaderos, comederos y toda su forma será parecida o igual que la que tiene el palomar de D. Félix Gutiérrez en el término de Gatón al pago del Humilladero y en cuanto al espesor de tapial estos no bajarán de tres pies, llevando mas codal si aquel le tiene.

TERCERA.- Que las paredes las ha de construir perfectamente aplomadas, muy bien calcadas, enteramente en redondo, sin varillas, con un pequeño retiro de modo que su solidez y buena vista no dejen nada que desear, lo mismo que el tejado, que además de bien asegurado, tendrá el punto preciso, aventadores y guarniciones de gusto. Bien colocadas las puertas, altas las batientes, perfectamente marcada la salida de aguas, tapando a su tiempo los alizaces, en fin todo ha de quedar en toda regla y si durante la construcción por lluvias u otro incidente se arruinase todo o en parte o se desplome alguna pared, se derribará y formará de nuevo reservándose Isidoro y Sandalio la facultad de enterarse de persona inteligente para cerciorarse del cumplimiento de las condiciones de este contrato por el maestro Francisco a quien le apercibirán llamándole la atención sobre el buen cumplimiento si diere lugar a ello, obligándole al cumplimiento de todo lo relacionado por así estar convenidos.

CUARTA.- Isidoro Alonso entregará al Francisco todos los materiales que sean necesarios para la construcción del palomar que le ha de construir este y lo mismo hará el Sandalio para que le haga el suyo, pues de cuenta del maestro solo está todo lo referente a mano de obra.

QUINTA.- Sandalio Ramos e Isidoro Alonso entregarán a Francisco Martínez dos mil y quinientos reales por la construcción de los dos palomares o sea a mil doscientos cincuenta por cada uno en los plazos siguientes: 1) Concluida la preparación de la tierra recibirá el maestro cien reales por cada uno de los palomares que ha de construir. 2) Concluidas las paredes recibirá el maestro cuatrocientos cincuenta reales divididos en partes según vaya haciendo las obras. 3) Y el resto hasta los mil ochocientos cincuenta reales por cada palomar les recibirá según vayan adelantando las obras.

En esta forma los contratantes se obligan al cumplimiento de todo lo estipulado tal cual se expresa y en testimonio de verdad firman:

Francisco Martínez, Isidoro Alonso y Sandalio Ramos Rodríguez.”7Archivo Municipal de Villafrades, caja 50, carpeta 713.

Sobre la construcción ya recomendaba don Gabriel Alonso de Herrera, allá por el año 1513 en su tratado de agricultura, que para el emplazamiento del palomar “…se escogiese lugar raso de arboles, porque en ellos se asientan mucho los gavilanes, buharros y otras aves de rapiña, que hacen mucho daño a las palomas, y mirando hacia el sol, que con solana crecen mucho mejor los palominos”.

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Conjunto de palomares de Capillas

Pronto surge el problema, y algunos alzan la voz, preocupados por combatir a la paloma zurita que la consideran temible para la agricultura, por los daños tan grandes que creían causaban en las tierras recién sembradas, en los campos cubiertos de mieses, y en las eras. Llegan incluso a sugerir que se circulen reglas provechosas para arar y labrar bien las tierras y se extingan los palomares.

Los alcaldes dictarán disposiciones, fijando épocas en que deben cerrarse los palomares, que además estaban regulados por la ley de caza, estableciendo por general que, durante la sementera, en los meses de octubre y noviembre estaban obligados a tenerlos cerrados a fin de evitar que las palomas causasen daños en los sembrados. También y por el mismo motivo del 1 de julio al 15 de agosto durante la recolección.

Frente a esta teoría, otros opinan, que dicha paloma no solo es útil sino un auxiliar poderoso del agricultor, haciendo desaparecer de las rastrojeras de cereales y sobre todo de leguminosas de cultivo la mayor parte de las pequeñas semillas perjudiciales como el alverjón. Estas aves además de ser granívoras, son insectívoras, especialmente en los meses de abril y mayo en que faltan los granos y empiezan a pulular por los sembrados los insectos nocivos. En 1910, Amancio Saldaña Juarez, urge a que se reforme la ley de caza suprimiendo el injusto artículo en que obliga a cerrar los palomares en la recolección y sementera, que equivale a decretar la muerte de todas las palomas bravas, y una fuente de riqueza agrícola y de ingresos del erario público.

Palomar en ruinas

La proliferación de la caza durante el siglo XX fue uno de sus principales enemigos y los furtivos fueron quedando los palomares despoblados y sin rentabilidad. El éxodo de los años sesenta provocó su abandono definitivo y la decadencia de estos gigantes de barro que representan fielmente la decadencia de esta Tierra de Campos.

Tal y como reivindicaba el Procurador del Común hace pocos años, muchas de estas construcciones han desaparecido o se encuentran deterioradas y abandonadas a pesar del interés singular que presentan.

Si queremos salvar los escasos palomares que aún se mantienen en pie,  y dicho sea de paso no aparecen en ninguna lista roja, se necesitan medidas urgentes y necesarias para su salvaguarda. El patrimonio perdido ya no se recupera. Un apartado más a reivindicar en la España vaciada. 

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Palomar del priorato de San Pedro (Villafrades)

Algunos palomares de la zona en el Catastro del Marqués de la Ensenada y estado actual

VILLAFRADES (3 palomares)

Hay dentro del pueblo y en sus casas tres palomares:

  • Uno tiene D. Mateo González, cura de esta villa por ser nuevo y muy pequeño el producto al año y por seis meses de cría sesenta pares de palominos cada uno a veinte maravedís asciende a treinta y cinco reales y diez maravedís.
  • Otro el Convento de San Benito de Sahagún y le regulan por dicho tiempo ciento y cuarenta pares que dicho precio asciende a ochenta y dos reales y doce maravedís.
  • El otro en las casas del Mayorazgo de Villagómez del que regulan setenta pares por dicho tiempo y precio asciende a cuarenta y un reales y seis maravedís.

HERRÍN (13 palomares)

Extramuros diferentes palomares que con expresión de sus dueños y del producto de cada uno son en la forma siguiente:

  • Pedro Alonso tiene uno en los Cercados y Puertas de San Lázaro, regulado su producto en cien reales al año.
  • Miguel Giraldo tiene otro en las Cavas Camino de Güaza, regulan su producto en seiscientos y setenta y cinco reales al año.
  • Marcos Giraldo Francisco tiene otro en las dichas Cavas cuyo producto regulan en ciento y ochenta reales al año, el dicho tiene otro llamado el de la Fuente regulan su producto en cuarenta reales al año.
  • Antonio Maroto en el mismo sitio de las Cavas tiene otro cuyo producto regulan en ciento y ochenta reales al año.
  • María Maroto tiene otro en el mismo sitio, cuyo producto regulan en ciento y ochenta reales al año.
  • Antonio Giraldo tiene otro a las Puertas de Santa María regulado su producto en ciento y ochenta reales al año.
  • Florián Ortiz tiene otro junto al río regulado su producto en cien reales.
  • Otro de Juan Giraldo inmediato al antecedente, regulado su producto en cien reales.
  • Otro de Bernardo Verano dentro de esta villa al barrio nuevo regulado su producto en cincuenta reales al año.
  • Vicente Prieto (menor) tiene otro en casa suya propia regulado su producto en cien reales.
  • Fernando Maroto otro en su casa propia regulado su producto en cien reales.
  • Otro Antonia Giraldo (menor), cuyo producto regulan en sesenta reales.
  • Otro Manuel de la Rosa Melero cuyo producto regulan en cien reales.

Y que no hay más palomares en esta villa ni su término.

GATÓN (7 palomares)

En los términos de esta villa algunos palomares muy mal poblados que los gozan las personas siguientes:

  • Antonio Prieto uno que le repuntan podrá tener cien pares de palomas y le rendirá anualmente doscientos ochenta reales.
  • Catalina Martínez otro de cincuenta pares y su producto ciento cuarenta reales.
  • Juan de Cifuentes otro de sesenta pares, ciento sesenta y cinco reales.
  • Marcos Giraldo Revilla, vecino de Herrín, otro de sesenta pares, ciento sesenta y cinco reales.
  • Santiago Caballero otro de cuarenta pares, ciento diez reales.
  • María Ramos otro de sesenta pares, ciento sesenta y cinco reales.
  • Manuel Sánchez otro de setenta pares, ciento setenta y siete reales.

VILLARRAMIEL (27 palomares)

En esta villa hay diferentes palomares muy mal poblados que producen en un año con otro:

  • A D. Ambrosio Hidalgo ciento cincuenta reales.
  • A D. Alonso Martín García ciento diez reales.
  • A D. Andrés Martín cincuenta y cinco reales.
  • A D. Santiago Guerra ciento cincuenta reales.
  • A D. Melchor Serrano treinta reales.
  • A los Canónigos de Benevibere sesenta reales.
  • A Gerónimo Guerra Rodríguez treinta reales.
  • A Gerónimo Solache cuarenta y ocho reales.
  • A Ana María Torres ochenta y cinco reales.
  • A Francisco Viejo cincuenta y cinco reales.
  • A Francisco Martín Serrano.
  • A Francisco Caballero Andrés.
  • A Julio López Concellón.
  • A José Martín Sánchez.
  • A Mateo Alonso García.
  • A Mateo Herrero cuarenta y cinco.
  • A Melchor Prieto.
  • A Sebastián García Martín veinte dos.
  • A Francisco López ciento diez.
  • A los herederos de D. Julio Ruiz de Pereda ciento cincuenta.
  • A Pedro Martín Antolín.
  • A Matías García.
  • A Juan Llanos Gil.
  • A Antolín Gutiérrez setenta y cinco.
  • A Tomás Martín.
  • A Francisca Asensio.

FRECHILLA (16 palomares)

Hay diferentes palomares extramuros de esta villa que con expresión de sus dueños y la utilidad de cada uno al año según los pares de palomas y crías que pueden producir es en la forma siguiente:

  • Primeramente D. Fernando Paredes, tiene uno en el que consideran, doscientos pares de palomas, poco mas o menos, que pueden producir seiscientos pares de palominos, y veinticinco cargas de palomina, que todo puede valer quinientos reales.
  • Santiago Pajarro, tiene otro en el que consideran veinticuatro pares de palomas, que pueden producir setenta y dos pares de palominos y tres cargas y media de palomina que vale todo sesenta reales.
  • Otro de Santiago García Martín, puede tener cuatrocientos pares de palomas que producen mil y doscientos pares de palominos y cincuenta cargas de palomina regulado en mil reales.
  • Otro de Lorenzo García Martín, en el que consideran cien pares de palomas, y de esquilmo trescientos pares, y doce cargas y media de palomina regulado en doscientos y cincuenta reales.
  • Otro D. Francisca Calderón, consideran quinientos y sesenta pares de palomas y por su esquilmo mil seiscientos y ochenta pares y setenta cargas de palomina que vale todo mil y cuatrocientos reales.
  • Otro de la dicha Francisca Calderón por ciento y noventa y cuatro pares de palomas quinientos y ochenta pares de palominos y veintidós cargas y un tercio de palomina le regulan en cuatrocientos y setenta y cinco reales.
  • Otro de Santiago Bramerjero por seiscientos pares de palomas, mil y ochocientos pares de palominos y setenta y cinco cargas de palomina le regulan en mil y quinientos reales.
  • Otro de Gabriel de Paredes, por cuatrocientos pares de palomas y mil y doscientos palominos, y cincuenta cargas de palomina, en mil reales.
  • Otro de Ignacio García Fernández por doscientos y veinte pares de palomas, seiscientos y sesenta de cría y veintiocho cargas y media de palomina, quinientos y cincuenta reales.
  • Otro de Fernando Paredes Pajarro, por doscientos pares de palomas y seiscientos de crías, y veinticinco cargas quinientos reales.
  • Otro de D. Antonio Diez por cuatrocientos y cuarenta pares de palomas y mil trescientos y veinte de crías, y cincuenta y cinco cargas de palomina mil y cien reales.
  • Otro de D. Juan de Fuentes, por ciento y diez pares de palomas, trescientos y treinta de crías y catorce cargas y media, doscientos y setenta y seis reales.
  • Otro de José Sánchez, por doscientos pares de palomas y seiscientos de crías, y veinticinco cargas, quinientos reales.
  • Otro de Ana Martínez, por ciento y siete pares de palomas doscientos y veinte y uno de crías, y trece cargas de palomina, doscientos y setenta reales.
  • Otro de D. Jacinto García por cien pares de palomas, trescientos de crías, y doce cargas y media, doscientos y cincuenta reales.
  • Otro de Juan de Arenillas, por doscientos pares de palomas, seiscientos de crías y veinticinco cargas de palomina, quinientos reales.
  • Otro de Alonso de Fuentes, por doscientos y ochenta pares de palomas, ochocientos y cuarenta de crías y treinta y cinco cargas, seiscientos reales.

Y no hay más palomares en esta villa.

GUAZA (12 palomares)

Hay en esta villa y su término diferentes palomares, de los cuales y de su calidad tienen conocimiento por lo cual y arreglados a los pares de palomas que cada uno puede tener poco más o menos regulan la utilidad de cada uno en la forma siguiente:

  • El de la Fábrica de Santa María de esta villa por treinta y cinco pares de palomas que producen a tres crías en cada uno y cuatro cargas de palomina le regulan cien reales.
  • Otro de D. José Diez que es palomar nuevo y todavía no está poblado, pero según su calidad puede ocupar doscientos pares de palomas y estas seiscientos pares de palominos por las cuales y diez cargas de palomina le regulan en quinientos reales.
  • Otro de Juan Docio por cuarenta pares de palomas que producen ciento veinte pares de palominos y seis cargas de palomina ciento veinte reales.
  • Otro de Juan Camino Tovar por doscientos pares de palomas y seiscientos pares de palominos y diez cargas de palomina quinientos reales.
  • Otro de D. Antonio Fernández por ciento ochenta pares de palomas y quinientos cuarenta de palominos y nueve cargas de palomina cuatrocientos cincuenta reales.
  • Otro de D. Juan de Castro por doscientos pares de palomas, seiscientos pares de palominos y diez cargas de palomina quinientos reales.
  • Otro de D. Valerio de Castro por los mismos pares y palomina quinientos reales.
  • Otro de D. Gaspar de Castro por los mismos pares y cargas quinientos reales.
  • Otro de D. Manuel Díez por los mismos pares y palomina quinientos reales.
  • Otro de Dª Catalina de Castro por veinte pares de palomas, sesenta de palominos y tres cargas de palomina sesenta reales.
  • Otro de D. Tomás Gil por doscientos treinta y cinco pares de palomas, setecientos y cinco pares de palominos y catorce cargas y media de palomina seiscientos reales.
  • Otro de José Gago de Castro por ciento sesenta y cinco pares de palomas, cuatrocientos noventa y cinco de palominos y diez cargas de palomina cuatrocientos reales que son los únicos palomares que hay en esta villa.

VILLAMARTÍN (9 palomares)

Que en esta villa hay nueve palomares con palomas unos más abundantes que otros por lo que no se puede regular su útil igualmente y para que este conste, enterados regulan la utilidad de cada uno a su dueño al año de esta forma:

  • Al ilustrísimo señor D. Felipe Martín Ovejero, obispo de Oviedo, por un palomar que tiene suyo propio setenta reales de vellón.
  • A Simón Ovejero, vecino de esta villa por otro, noventa reales.
  • A D. Marcelino Calvo por uno cuarenta reales.
  • A Andrés Dionisio Martín, por otro, cuarenta reales. A Antonio Ortega por otro cuarenta reales.
  • A los hermanos de Manuel de Villahumbrales por otro treinta reales.
  • A Santiago Villahumbrales, vecino de la villa de Baquerín por otro cuarenta reales.
  • A Inés Martín, vecina de la villa de Autilla, por otro cuarenta reales.
  • A Andrés Martín Mañueco, vecino de dicha villa, por otro cuarenta reales.

Y que no hay otra cosa alguna.

PEDRAZA (9 palomares)

Se hallan en esta villa y sus cercanías diferentes palomares con palomas bravías que

  • El primero es propio de Eugenio de Castro y se halla en la casa y corral que el mencionado vive en esta dicha villa el que regulan en cuarenta y cinco pares de palomas y el producto de estas en cada un año noventa reales de vellón.
  • Otro de Ignacio Nieto y Manuela Martín, su tía, que regulan tener cuarenta y cinco pares de palomas y su producto en cada un año en favor de su dueño noventa reales de vellón.
  • Otro de las Fundaciones de Dª Ana y Dª María Calva, vecinas que fueron de esta villa el que regulan en noventa pares de palomas y su producto en cada un año de ciento y ochenta reales de vellón.
  • Otro de Dª Clara Calva, de esta villa con treinta pares de palomas y regulan su producto en cada un año y en favor de la referida en setenta reales de vellón.
  • Otro de Isabel Nieto vecina de esta villa el que regulan en treinta y cuatro pares de palomas y el producto de estas en cada año setenta reales de vellón.
  • Otro de Santiago Villaumbrales vecino de la villa de Baquerín, distante de esta villa medio cuarto y se halla en el pago de Papines regulose por veinte pares de palomas y el producto en cada un año en cuarenta y cuatro reales.
  • Otro de Bernarda de Castro vecina de esta villa regulose en diez pares de palomas y el producto de estos veinte y unos reales en cada un año.
  • Otro de Santiago Trigueros presbítero beneficiado de la villa de Autilla del Pino regulose en diez pares de palomas y su producto en cada un año veinte y un reales.
  • Otro de Tomás Martín vecino de esta villa, regulose en treinta pares de palomas y su producto en cada un año sesenta reales de vellón.

Y que no se saben ni tienen noticias de otros algunos.

VILLABARUZ (6 palomares)

Al presente hay en esta villa ocho palomares.

  • El uno de D. Juan García, presbítero, que le regulan tiene ciento veinte pares de palomas que le quedará de utilidad ciento treinta reales al año.
  • Otros dos propiedad de D. Alonso Pastor que uno y otro regulan tendrán ciento treinta pares, y su esquilma en ciento cuarenta reales.
  • Otro de Bernabé García que le regulan en setenta pares y su esquilmo en setenta y cinco reales.
  • Dos de Agustín Pastor, vecino y escribano de esta villa, que regulan tendrá ciento veinte pares y su esquilmo en ciento treinta reales.
  • Otro de Juan Sánchez, vecino de Castil de Vela, que le regulan en cuatrocientos pares y su esquilmo en cuatrocientos sesenta reales.
  • Y el otro Matías Pastor que se le regulan en ciento veinte pares y su esquilmo en ciento treinta reales.

MENESES (18 palomares)

  • A Luis Osorio por una casa palomar cuatrocientos y cincuenta reales.
  • A María Hervás por otro cuatrocientos.
  • A Mateo Revilla por otro doscientos y veinte.
  • A D. Baltasar Hervás por otro cuatrocientos y cincuenta reales.
  • A Juan García por otro cuatrocientos y cincuenta.
  • A Antonio Escribano, vecino de Villerías por otro cuatrocientos.
  • A Juan Nieto Revilla por otro quinientos y cincuenta.
  • A Alonso Osorio quinientos y cincuenta.
  • A Ana María Osorio por dos seiscientos cincuenta.
  • A Juan Sánchez Hervás.
  • A Isidro Blanco por otro trescientos cincuenta.
  • A Tomás Blanco de las Cuevas por tres novecientos y sesenta.
  • A Antonio Fernández por otro quinientos y cincuenta.
  • A Alonso Campelo, vecino de la ciudad de Valladolid por otro cuatrocientos.
  • A Cristóbal Camino por otro doscientos.
  • A Juan Camino por otro cuatrocientos.

VILLERÍAS (3 palomares)

Hay tres palomares propios.

  • El uno de D. José Rodríguez, cura, que este se compondrá de ciento y cincuenta pares de palomas bravías que estas crían anualmente tres veces y por esta razón podrá ascender su producto anualmente a doscientos y sesenta y cuatro reales y veinticuatro maravedís, regulado cada par a veinte maravedís.
  • Otro de D. Vicente Blanco, beneficiado de esta villa, que se compondrá de ochenta pares de palomas bravías que regulan su producto anualmente y en la misma conformidad que el antecedente en ciento y cuarenta y un reales y seis maravedís.
  • Y el otro de Manuel Aparicio que se compondrá de sesenta pares que regulado cada uno a los mencionados veinte maravedís, asciende su producto anualmente a ciento cinco reales y treinta maravedís.

TAMARIZ (3 palomares)

Y al presente hay tres palomares.

  • El uno de D. Manuel Maroto, cura de esta villa que le regulan tendrá cuarenta pares y de utilidad ochenta reales.
  • El de D. Miguel Cuadrillero Valverde, presbítero le regulan en treinta pares y de esquilmo sesenta reales.

El de José de Castro regulan ochenta pares sus esquilmos ciento sesenta reales.

CAPILLAS (15 palomares)

Y así mismo hay en esta villa algunos palomares muy mal poblados que los poseen las siguientes personas:

  • Francisco Vigueza vecino de Rioseco dos que cada uno se compone de ochenta pares con corta diferencia y le dan de producto ambos anualmente cuatrocientos y cincuenta reales.
  • Gerónimo y Rafael Cavallero otro de cuarenta y dos pares que produce ciento quince reales.
  • El de Francisco Prieto Gutiérrez de doce pares treinta y seis reales.
  • El de Bernardo Sánchez Cavallero de ochenta pares doscientos y veinticinco.
  • El de Miguel Andrés Pollos de treinta y cuatro ciento.
  • El de Tomás Escobar de veinte y dos pares sesenta reales.
  • El de Felipe Llorente de ciento y veinte pares trescientos y cincuenta reales.
  • El de Tomás Martín Sobrino de treinta y seis ciento y cinco reales.
  • El de D. Alonso Ramos de diecinueve cincuenta y cinco reales.
  • El de Ignacio Martín de quince pares cuarenta y tres reales.
  • El de José Sánchez Martínez de ochenta y cinco pares doscientos y cuarenta reales.
  • El de D. Tomás Sánchez de veinte pares cincuenta y siete reales.
  • El de Gerónimo y Agustín Ramos menores de ochenta pares doscientos y veinte y cinco reales.
  • Y el de Ana María Osorio vecina de Meneses de otros ochenta pares doscientos y veinticinco reales.

MAZARIEGOS (3 palomares)

Por lo que mira a palomares

  • Uno que tiene el dicho Colegio en los extramuros de esta villa anualmente le quedan seiscientos reales.
  • Otro D. Antonio Alegre escribano sesenta reales.
  • Y otro que tienen los herederos de D. Bernardo Alegre otros sesenta reales.

BAQUERÍN (6 palomares)

Que los poseen las siguientes personas:

  • Santiago de Villaumbrales, uno que le da de utilidad al año quinientos y noventa reales.
  • Otro Francisca Fernández y por el mediante el poco numero de palomas que tiene a cincuenta reales.
  • Otro de D. Gaspar de Frías canónigo en la santa iglesia catedral de la ciudad de Palencia por la misma razón que lo antecedente le queda de útil al año treinta reales.
  • Otro de D. Bernardo Calderón y por el cien reales.
  • Otro de D. Jacinto Calderón, quien le da de útil cien reales.
  • Y otro Baltasar Fernández y por él le da de útil sesenta reales.

BOADA (7 palomares)

Y así mismo hay en esta villa algunos palomares muy mal poblados que los poseen las personas siguientes:

  • Marcos Blanco, uno que le da de interés en cada un año por ochenta pares quien poca mas o menos doscientos veinticinco reales.
  • El de Manuel Cid de noventa doscientos cincuenta y seis.
  • El de Gaspar Ramos, de veinte cincuenta y cinco.
  • El de Alonso Ramos de cincuenta y cuarenta.
  • Dos, que el uno se compone de cuarenta y otro de cincuenta pares doscientos cincuenta y seis.
  • El de Alonso Sánchez Ramos y Manuel Andrés Mozo de sesenta ciento sesenta y ocho reales.

MORAL DE LA REINA (3 palomares)

Y al presente existen en esta villa tres palomares.

  • El uno de D. Manuel Junco, vecino de la ciudad de Valladolid que le regulan tendrá cien pares de palomas y le tendrá de utilidad trescientos reales.
  • Otro de D. Gerónimo Díez, que comprenderá sesenta pares y le regulan de utilidad ciento y ochenta reales.
  • Y el otro de Juan de Santiago que tendrá como ocho pares y de utilidad doce reales.

MELGAR DE ARRIBA (6 palomares)

Y al presente hay en esta villa seis palomares bravíos.

  • El uno de Antonio Bajón, que le consideran en su juicio puede tener cincuenta pares de palomas y cada par le consideran de esquilmo al año dos reales.
  • Otro de Matías Anciles que le consideran cuarenta pares y el mismo esquilmo cada par.
  • Otro de Francisco Casado Pando veinte pares y el mismo esquilmo cada par.
  • Otro de los herederos de Francisco Casado Herrero cien pares de palomas y el mismo esquilmo cada par.
  • Otro de Antonio del Moral ochenta pares y el mismo esquilmo.
  • Y el otro de Francisco Hernández al que le regulan ciento y veinte pares de palomas y los mismos esquilmos.

SANTERVÁS (14 palomares útiles y 3 inútiles)

En esta dicha villa hay catorce palomares.

  • Los dos de Francisco Baeza que el uno produce al año ciento y cuarenta reales y el otro setenta.
  • Santiago Martínez y Cayetano Martínez Agundez tienen otro cuyo esquilmo es sesenta reales.
  • Otro de Manuel de la Cava, su esquilmo cincuenta reales.
  • Otro de Manuel Baldajo y Manuel Martínez y esquilmo ciento veinte reales.
  • Otro de Sebastián de Prado su esquilmo cien reales.
  • Dos de Francisco Agundez que el uno produce ciento y cincuenta reales de esquilmos y el otro ciento cuarenta.
  • Otro de Benito de Prado su esquilmo cien reales.
  • Otro de Anselmo Solla su esquilmo sesenta reales.
  • Otro de Alonso Baeza, su esquilmo noventa.
  • Otro de Antonio Valverde su esquilmo cuarenta.
  • Otro de Dionisio Rocas su esquilmo ochenta y ocho.
  • Otro de Francisco Valdaliso su esquilmo cincuenta.
  • Otro de Blas García su esquilmo cuarenta.
  • Otro de Melchor Solla, su esquilmo ciento treinta reales.
  • Y otro D. León de Prado, presbítero, su esquilmo ciento treinta reales de vellón.

VILLACRECES

Hay varios palomares que pertenecen a sus dueños respectivos.

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