Cofradía del Santísimo Sacramento de Íscar

El negocio del alquiler de aparejos para danzantes

Las Cofradías Sacramentales, generalmente son las más ricas en documentación por su antigüedad. Llevaban el peso de las famosas procesiones del Corpus. En Íscar esta hermandad está muy bien documentada desde su fundación, año 1587, en la iglesia de San Miguel. La festividad se celebraba con mucho esplendor en un ambiente religioso y festivo que duraba toda la semana previa al día de la Octava.

En el año 1638 se acuerda que sea regida por dos diputados uno del estado noble y otro por el general. Se guarda con mucho celo el nombramiento del diputado de los “fijosdalgos”, ya que se trataba de que fuese alguien distinguido y con cierto rango social. En 1784 D. Juan Francisco de Silva, cura de “Fuente el Olmo” acepta la vara que distingue sus honores:

“Saven tan ilustre Cofradía de la Sacramental en la clase de cavalleros hijosdalgo, lo ilustre de mi sangre, saben que tengo enterrados doce abuelos y más en Chañe, Remondo y demás inmediaciones de esa antiquísima villa de Iscar”1A.D.P.V. Íscar. Iglesia de Santa María de los Mártires. Cofradía del Santísimo Sacramento. 1784

Reglas. 22 de febrero de 1587.

Muy rigurosos en sus reglas, sancionaban severamente a aquellos cofrades que no justificasen debidamente su ausencia en las fiestas o día del Cabildo o junta general. En este sentido es muy ilustrativo y curioso el caso de Pascual de Oviedo en 1812 por un incidente que tuvo con el ejército francés de Napoleón que le impide acudir a la función del año y tiene que acreditar su falta con un documento del escribano.2“Por no haber podido concurrir al presente de la función a causa de hallarse enfermo en Alcazarén de un valazo que le dieron los franceses el día diez del corriente que le paró sus mulos pensando era Bengante que hiva con carbón a Medina y se alla oy muy mejorado en reconocimiento y gratitud a S.M. a Blas Sanz, Alfonso de las Puertas, Santos Juarez y Luis Vallestero”. A.D.P.V. Íscar. Iglesia de Santa María de los Mártires. Cofradía del Santísimo Sacramento.

Para su subsistencia administraba bastantes obradas de tierra de su propiedad para lo que ajustaba a cuadrillas de segadores a los que costea los sombreros: “para segar diferentes sujetos”. También rentabilizaba la explotación de algunos pinares, además de los ingresos recibidos por la entrada de hermanos y las limosnas del platillo de los días de la Octava, Minerva y Corpus.

El toque de la caracola lo tenía en exclusividad. El caracol era de su propiedad y cobraba durante la recolección de las piñas. Uno de sus cofrades, diestro en la técnica del soplado de este instrumento marino, avisaba con su sonido a los piñeros.3“Cuatro reales y medio que dieron por tocar el caracol esta cofradía por tocarle el año de esta cuenta los piñeros”. A.D.P.V. Íscar. Iglesia de Santa María de los Mártires. Cofradía del Santísimo Sacramento. Años 1781 a 1833.

Pero las partidas más importantes de sus ingresos las recibía del cobro de limosnas a los asalariados del campo que no tenían otra opción para poder subsistir que trabajar los días festivos por lo que eran penalizados. Así vemos algunas anotaciones como esta:

«Segadores: Treinta reales que dieron a real cada uno. Gallegos: Doce reales con que contribuyeron tres cuadrillas de gallegos a cuatro reales. Caleros, trilleros y carreteros: treinta y seis reales de vellón que se cobraron de los caleros, trilleros y carreteros a tres reales los primeros y terceros y los segundos a dos como es costumbre. Labradores y penjaleros: Quince fanegas de trigo que en el año de esta cuenta cobró de los labradores y penjaleros por trabajar en las Fiestas de Agosto a razón de tres celemines cada junta». 4 A.D.P.V. Íscar. Iglesia de Santa María de los Mártires. Cofradía del Santísimo Sacramento. 1783.

Acuerdo para compra de rostros y cascabeles. Año 1620 Cofradía Santísimo Sacramento de Íscar.

Se suceden, año tras año, similares asientos referidos a hortelanos, carreteros, estajeros, caleseros, trilleros o segadores.

Quizás lo más sobresaliente y, que le aportaba sustanciosos ingresos, era el alquiler de máscaras y aparejos para las cuadrillas de danzantes de la zona.

En 1620 se acordó comprar, para la cofradía, los “rostros” y cascabeles que sean menester para su danza y así evitar el dicho gasto que se hace con su alquiler. Entendieron que podía ser una buena fuente de ingresos y, suplantando a los roperos de viejo, serían ellos los que los alquilan ahora a pueblos del entorno. En 1624 por mandamiento del oficial Gómez Barba, se arriendan los cascabeles a la villa de “mexeces” por cuatro reales y once cuartillos para que hagan la danza y en años sucesivos por doce reales también las máscaras; en 1628 son los danzantes de La Pedraja de Portillo los que se los alquilan dos veces. 5Una solo los “rostros” y otra las piernas de cascabeles. A.D.P.V. Íscar. Iglesia de Santa María de los Mártires. Cofradía del Santísimo Sacramento. Años 1620 a 1630.

El negocio del alquiler parece que va en aumento en años sucesivos. En 1630 se llevan a Alcazarén; para las fiestas de Nuestra Señora a Remondo en 1632; y la de Villaverde en 1634.

También por entonces deciden entre todas las cofradías de la villa comprar un buen atabal para sus funciones. Debieron de ser muchas, pues poco tiempo después costean con siete reales su reparación.6A.D.P.V. Íscar. Iglesia de San Miguel. Cofradía del Santísimo Sacramento. Año 1634.

En 1717 los mayordomos y diputados de la hermandad hicieron promesa de una limosna muy especial: unas libreas nuevas para los danzantes. De esta forma conseguirían aumentar el negocio de los alquileres, que cederían de «gracia» a la Cofradía. Sin embargo, se olvidaron de su cumplimiento y tuvieron que ser exigidas por el Visitador de la diócesis, Juan de la Haya, dos años después, puesto que las prometidas libreas no se habían recibido al pedir las cuentas a dichos diputados y estos las alquilaban para fiestas locales o danzantes de otros pueblos sin haberlas repuesto a la cofradía. Tras ser advertidos de pena de excomunión harán entrega del vestuario prometido en 1722: “D. Miguel de Velasco recibió demano de D. Manuel Sanz cura de San Pedro de esta villa ocho libreas de droguette de colores listado que se reduze a casaquilla y calzón forrado en enaguas con sus vandas azules pequeñas de tafetán, ocho sartas de cascabeles… otra casaquilla y calzón pajizo y negro de catalufa para el instrumentero con nueve sombreros blancos con cintas encarnadas”.7A.D.P.V. Íscar. Iglesia de San Miguel. Cofradía del Santísimo Sacramento. 3 de marzo de 1722.

Se encarga un arca con cerradura por cuarenta y tres reales para ponerlas a buen recaudo y de seguido son solicitadas, principalmente por otras cofradías de la villa, y sus clientes, los danzantes de Alcazarén, San Miguel del Arroyo, Mata de Cuéllar y otros particulares de pueblos vecinos. Así se anota: “Sesenta y dos reales de limosna y renta de las libreas para diferentes festividades de la villa y de lugares cercanos” en 1923; ”Libreas: ciento tres reales en la función de la villa y fuera” en 1725; “Sesenta y cinco reales que dijeron de renta de las libreas para tres danzas que se alquilaron fuera del lugar” en 1726, etc…

Eran un buen negocio para la hermandad y por ello no descuidaban su mantenimiento. En 1723 se compran unos zintillos: “por veinte reales y ocho maravedíes que costaron los zintillos y ebillas para poner a los cascabeles de los danzantes que se perdían por estar en cordeles”. Seis reales de nueve sartas de cascabeles que se compraron: “los de las libreas se habían quebrado” (1725); “Veinte reales que gastó en cascabeles componer las libreas y listones para los sombreros de ellas que de todo abía necesidad” (1727) Cuatro docenas y media de cascabeles para componer las sartas; etc.

Por lo que respecta al ámbito musical de esta Cofradía hay que decir que tenía su propia cuadrilla de danzantes y tamborilero y debían previamente hacer prueba de sus danzas para el día del Corpus delante de los hermanos cofrades para que diesen su aprobación.8“…Item se les recibe en cuenta seiscientos y sesenta y cinco reales que va en el gasto en bino en las pruebas de los danzantes” A.D.P.V. Íscar. Iglesia de San Miguel. Cofradía del Santísimo Sacramento. Año 1638.

En 1781, coincidiendo con las absurdas prohibiciones de Carlos III, deciden prescindir de músicos y danzantes en sus fiestas y vender las libreas de la cofradía por noventa reales a Manuel Martín Sanz, vecino de la villa, “por haber suplido este mayordomo muchas cantidades para componer el pendón”.9Las libreas debían de ser bastante antiguas porque se menciona “que tenía esta cofradía de lanillas viejas”. A.D.P.V. Íscar. Iglesia de Santa María de los Mártires. Cofradía del Santísimo Sacramento. 1781.

De mucha ayuda nos ha sido para documentar el baile de rueda y los últimos años de esta cofradía, los datos aportados por D. Carlos Arranz Santos, quien nos pasa esta cita de Sánchez Merlo: “Nosotros que, gracias a Dios, tenemos memoria, recordamos muchas fiestas de la Octava y muchos Mayordomos, pero justo es hacer mención de la última Cofradía, con Paco Manso al frente y Tomás Lobejón, Mariano Sánchez Quinines, Ulipán e Isabelo empuñando las varas y paseando las capas y los sombreros para orar ante el Santísimo y bailar la rueda con sus mujeres, también ataviadas con sus mejores mantones de manila. […] .10 Sánchez Merlo, Pedro: Memoria de Íscar. “La Cofradía del Señor”. Febrero de 1998, págs. 149-150. Respecto al baile de la rueda que bailaban los cofrades con sus respectivas esposas y eran acompañados por el público, se realizaba en la plaza en torno una rueda de carro, y sobre ella muchas teas que alumbraran el baile (antes de la luz eléctrica), dando vueltas por parejas alrededor de la plaza. Se le decía la jota de la rueda.

El mismo informante igualmente nos facilita este testimonio de Lucio Ballesteros: “Era interesante la manera de “recogerse” o reunirse los cofrades de la cofradía. Acompañados de la charambita, se comenzaba por el hermano más joven hasta el más viejo, el penúltimo era el hidalgo y el último siempre el mayordomo. Al llegar a la casa de cada cofrade se tiraba un cohete, se entraba, se tomaba un bollo y un trago de vino. Otro cohete anunciaba que se salía de la casa del cofrade, para que se enteraran los que esperaban. Día del Señor: la procesión iba desde San Miguel a Santa María, yendo todos los cofrades con su capa y vara, marchando hacia atrás, dándole siempre vista al Santísimo, que iba bajo palio. Iban todos en una fila. No se bailaba en la procesión”.11Informes sobre la cofradía del Santísimo de Íscar dados por Lucio Ballesteros (Íscar, 13-12-1908). Entrevista: Íscar, 14 de febrero de 1992. El que no se bailase en la procesión no debe de extrañar y sin duda dataría de las prohibiciones de Carlos III.

Los Pichilines y cofrades del Santísimo Sacramento de Íscar.

Conocemos también por un documento gráfico que lo confirma, que sobre el año 1895 los famosos “Pichilines” de Peñafiel eran los dulzaineros oficiales de esta cofradía, además de todas las fiestas que tenían lugar en Íscar a pesar de tener una tarifa bastante elevada para lo que se pagaba entonces que compensaban con buena música y simpatía. Los quintos le sacaron esta coplilla:

“Pichilín, Pichilín
que te has subido muy alto
bájate de donde estás,

bájate de donde estás
no te pegues un porrazo”12Grabación de Joaquín Díaz y José Delfín Val a Martín Alonso “el conejo”, hacia 1976. Fonoteca Joaquín Díaz.